En la región de Altmark, junto al río Elba,
situados entre las ciudades Hamburgo y Magdeburg se encuentra el poblado de
Schoenhausen, no lejos de la pequeña ciudad de Stendal, bien conocida en
literatura. (¿Se acuerdan, Henri Beyle, Blanco y Negro?)
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miércoles, 27 de agosto de 2008
miércoles, 13 de agosto de 2008
El Mito de Prusia (20): Habla el Rey
Sí, el Rey me habló desde lo alto de su
caballo de bronce cuando pasé por su lado cruzando la Avenida Unter den Linden.
No le había saludado porque soy republicano. Sin embargo se acordó de mí por el
interés que yo había puesto en Prusia en
los capítulos pasados:
-No seas tan pesimista, me dijo, ya casi
estás ganándome a mí. Prusia ya no existe pero por aquí pasan gente que yo
enseguida admitiría en mi reino.
martes, 12 de agosto de 2008
El Mito de Prusia (19): Halle, el derumbe urbano
La ciudad de Halle, de unos 240 mil
habitantes se encuentra en el “agujero negro” de lo que era la antigua RDA.
Rodeada de industria minera de carbón lignito, única fuente de energía de la
RDA, y de los correspondientes centrales térmicas, durante decenios aspiraba el
humo cargado de azufre que despedían estas chimeneas que como dedos de manos
invisibles señalaban hacia un cielo gris como
plomo.
miércoles, 6 de agosto de 2008
El Mito de Prusia (18): Sermón contra el dinero puerco
Seiscientos habitantes viven en el pueblo de
Hassleben que se encuentra en la Uckermark, región de Brandemburgo. Durante los
tiempos de la RDA existía aquí el mayor
criadero de cerdos conocido, con doscientosmil cabezas. Después de la
unificación del país fue cerrado por intolerable. Pero ahora, un pudiente
inversor holandés pretende reiniciar la cría de cerdos con ochentaycincomil
animales y tresmil de ellos serán sacrificados semanalmente.
domingo, 3 de agosto de 2008
El Mito de Prusia (17): La Vivienda
“ Desde 1866, y
sobre todo desde 1870, la subversión de las condiciones sociales, y por tanto la descomposición
del antiguo Estado, se muestra a los ojos de todos y toma proporciones gigantescas. El rápido desarrollo de
la industria y principalmente de los negocios bursátiles fraudulentos precipitó a todas las clases
dominantes en el torbellino de la especulación. La corrupción en gran escala importada de Francia en
1870 se desarrolla con un ritmo inaudito. Ministros, generales, príncipes y condes compiten en las especulaciones bursátiles con los bolsistas
judíos más tramposos, a los cuales reconoce el Estado la igualdad haciéndoles barones al por mayor. Los
aristócratas rurales, dedicados desde hace mucho a la industria, como fabricantes de azúcar de remolacha o
destiladores de aguardiente, han olvidado desde hace mucho los buenos tiempos de otra época y adornan hoy con sus
nombres las listas de directores de toda clase de sociedades por acciones.” ( Friedrich Engels )
viernes, 1 de agosto de 2008
El Mito de Prusia (16): ¿Qué dices forastero?
Paseando “Bajo los Tilos” y en presencia de la estatua
ecuestre de Federico II de Prusia me puse la pregunta:
¿Qué piensan estos visitantes,
estos forasteros de los “prusianos” actuales? Y me pareció ecuchar un susurro:
–Este es un país de cobardes y de
literatura aburrida.
¿Es realmente así, son los
alemanes actuales un pueblo de neuróticos egoistas?:
–¡Sí, así es!
Contesta de forma afirmativa el
escritor suizo Martín Bieler en „Die Zeit“, 4/2000:
jueves, 24 de julio de 2008
El Mito de Prusia (15): ¡Vámonos a Koenigsberg!
Tres ideas para Europa
Michel Deguy, columnista de Le
Monde, considera preocupante la ausencia
de una conciencia y voluntad políticas proeuropeas en la opinión pública de las
naciones europeas. La Unión Europea no
conoce un espíritu europeo.
Es más, existe un desprecio entre
los pueblos de la unión. Ejemplos de ello son el comportamiento deprimente de
los inchas de futbol, la prensa popular inglesa y su hostilidad casi diaria
hacia “los franceses“, el desprecio hacia los visitantes alemanes manifestado
por un ministro de turismo italiano. Las
manifestaciones casi enfermizas de catalanidad en la vida cotidiana de aquella
región, hostilidad y violencia declarada contra todo ser diferente en el
ambiente vasco, un galleguismo estrafalario, etc.
Los comentarios populares sobre los
pueblos vecinos suelen estar repletos de clichés y de prejuicios absurdos.
miércoles, 23 de julio de 2008
El Mito de Prusia (14): El proletario rebelde
1. ¿Quién era FW?
Friedrich W nació en el año 1.878, era carretero y trabajaba en numerosas fincas grandes de la provincia prusiana de Sajonia. Había conocido a Eva durante el trabajo. Ella era oriunda de Polonia y había venido en busca de trabajo en una de estas grandes explotaciones agrícolas. Así hacían muchos hombres y mujeres del este para realizar labores. En su gran mayoría, estas explotaciones de grandes dimensiones tenían como propietarios a aristócratas, los Junker.domingo, 20 de julio de 2008
El Mito de Prusia (13): Heinrich, el Junker moderno
Era un triste día de noviembre de 1.811
cuando Heinrich von Kleist puso fin a su vida
a orillas de un insignificante lago de Brandemburgo.
Hasta este instante poco había sido publicado
de sus escritos y más había destruido él
en autodefés de desesperada resignación. En el momento de la trágica decisión
de autoeliminarse había buscado otra vez más la forma de romper la soledad que
le acompañaba desde niño hasta soldado y filósofo – poeta. Arrastró a esta
oscura muerte a una triste compañera, conocida fugazmente. La muerte así había
sido anticipada en sus novelas y dramas. Muchos años más tarde, un curioso
investigador encontraría entre papeles y fragmentos literarios un cuaderno del
joven estudiante Heinrich, un niño aun, donde aquel describía minuciosamente
las diferentes formas de suicidio. En el mismo cuaderno decía que el suicidio
era la única decisión válida del hombre por no ser revocable. Mucho ha sido
discutido desde entonces, si esta extraña personalidad nació suicida o se hizo,
movida por las circunstancias de una vida “demasiado difícil para poder vivirla”.
miércoles, 16 de julio de 2008
El Mito de Prusia (12): ¿Prusia – paradigma?
Mientras Mathias Claudius, el pequeño maestro rural,
publica sus versos y los comentarios personales y críticos, no se queda atrás
el filósofo en la lejana ciudad de Königsberg que dedica un ensayo al tema de
la nueva era: ¿Qué es la Ilustración?
Imanuel Kant contesta en breve así: “Es la salida del hombre de la
dependencia.“
Dependencia, así explica, existe en múltiples formas y
se presenta de la más variada manera. Todo lo que impide el libre desarrollo
del juicio propio autónomo e independiente debe ser considerado un obstáculo,
una obstrucción de la vocación del ser humana a la libre autonomía. Esto
significa, para hablar en la metáfora preferida de la época, permanecer en la
oscuridad. La humanidad, sin embargo, está llamada a vivir en la luz, la luz de
la razón, de la Ilustración.
¿Vivimos ya en un siglo de la Ilustración? pregunta y Kant y contesta:
“No vivimos
todavía en un siglo ilustrado, pero nuestro siglo va en el camino hacia ella.
En este sentido es el Siglo de la Ilustración.“
El Mito de Prusia (11): Mathias Claudius, maestro de escuela y poeta, ¿Cómo vivir con la guerra?
s‘ist Krieg! s‘ist Krieg! ¡En guerra, estamos en
guerra!
O
Gottes Engel wehre, O , Angel
del Señor,
Und rede du darein!
¡Asómate, impídela!
s‘ist
leider Krieg - und ich begehre, Desgracia de la guerra
--
Nicht schuld daran zu
sein! ¡Y la culpa, no quiero tenerla yo!
( Mathias Claudius )
martes, 15 de julio de 2008
El Mito de Prusia (10): La Seudoprusia
Cinco años después de la orgia devastadora que había devorado Berlín,
en el año 1950 fueron deribados los muros y edificaciones que quedaron del
Palacio Real.
Cierto es que Berlín es más que su Palacio, pero sin él ya casi no es
nada.
Las bombas de los americanos no habían podido acabar con lo que durante
siglos había sido edificado. La obra había comenzado en 1570 y alcanzó su punto
culminante en 1699 con el arquitecto Andreas Schlüter. Pero sólo en 1850 con el
diseño de Schinkel encontró su carácter
sobrio y noble que duraba hasta que le cayeron las bombas. Podía haberse
restaurado lo que quedó, porque parcialmente fue usado después, pero la
voluntad política era totalmente contraria.
lunes, 14 de julio de 2008
El Mito de Prusia (9): Una melodía sin fronteras
Federico II de Prusia, llamado también el Grande, es bien
conocido como príncipe guerrero. Sin embargo escribió a su amigo Jordan: “Si no
fuera príncipe, sólo quisiera ser filósofo. Pero todos tenemos que cumplir con
el oficio que tenemos.“
Bien conocida es también su afición a la música, y esa ha dejado sus huellas hasta el presente.
Era virtuoso de la flauta y autor compositor de varios conciertos.
sábado, 12 de julio de 2008
El Mito de Prusia (8): Rojos
Karl Marx, Friedrich Engels, Ferdinand Lassalle, August Bebel,
prusianos del siglo XIX.
Karl Liebknecht, Rosa Luxemburg, Walter Benjamin, Erich Fromm, Herbert
Marcuse, Theodor W. Adorno, Hannah Arendt, prusianos del siglo XX.
A todos ellos les acompañó la organización estatal prusiana, recibieron
su formación escolar, universitaria o autodidacta en Prusia, vivieron los años
de aprendizaje más intensivos en el ambiente social y cultural particular
prusiano. Todos ellos son considerados intelectuales destacados, creadores de
una visión distinta del mundo que rompe con tradiciones creadas durante siglos.
Y todos siguieron un camino de Prusia al mundo, obligados por un lado y
llamados por el otro, hacia un concepto universal de su pensar analítico y
crítico.
miércoles, 9 de julio de 2008
El Mito de Prusia (7): El militarismo
Cuando en el “triste mes de Noviembre“ del año 1843 el escritor
exiliado Heinrich Heine pisa de nuevo suelo alemán a través de la frontera de
Prusia se encuentra con militares prusianos que metidos en sus rígidos uniformes
grises andan tan tiesos y derechos como si “hubiesen tragado el palo con que
les habían pegado anteriormente“. Ya no llevan peluca con su colita como en
tiempos del gran Friedrich. Ahora tienen bigotes que no son más que “colitas
colgadas debajo de la nariz“. Sus elegantes cascos con los picos brillantes
parecen ingeniosos pararrayos y el aguilucho de siempre, negro, que le ha
saludado en la frontera, invita a practicarle tiro al blanco en las fiestas
populares de su patria renana.
sábado, 5 de julio de 2008
El Mito de Prusia (6): Explorar Mundo
- Prusia para el mundo -
Alexander
- El mundo para Prusia –
Wilhelm
Los hermanos Wilhelm y Alexander von Humboldt, hijos de Junker prusiano
y madre hugonote, nacieron en Berlín – Tegel. Alexander, el menor, en 1769 como
Napoleón Bonaparte. El padre murió
cuando eran pequeños y la madre decidió educarlos en casa. Encargó a profesores
universitarios de esa labor ambiciosa, para ambos: griego, latín y filosofía;
para el menor química, física y matemáticas, para el mayor idiomas y
literatura.
Eso suponía doce horas diarias, todos los días de la semana.
martes, 1 de julio de 2008
El Mito de Prusia (5): Excelencia y banalidad
El visitante de Berlín se encuentra ante el cruce de impresiones que le
sacuden:
¿Admirar la excelencia o repulsar la banalidad de la arquitectura de la
ciudad?
Todo el centro de lo que durante casi cuarenta años era Berlín
occidental, el Berlín del mundo libre y económicamente pudiente, es una muestra
de exquisita banalidad. De las ruinas a los supermercados y posteriormente a la
elegancia cursi seudoparisina. Nada de todo eso merece la pena si no le importa
el “shopping“. Fácilmente se leen las tendencias y modas de la reciente
historia de la ciudad, están hechas piedras, o mejor cemento y plástico. La
ruina bien conservada de la Kaiser Wilhelm Gedächtnis Kirche, su torre mochada
y su nave de sala de concierto, nos enseñan de forma penetrante que aquí ha
pasado algo raro que a los herederos impidió reparar estos daños. ¿Pero estos
daños, hechos de qué, de un terremoto, bombas, agua o viento? Quiere
recordarnos la idea banal que las querras hacen daño y que este daño sea bien
visible elegantemente. Sólo a una mente cursí le puede ocurrir utilizar la
arquitectura para difundir la moralina penetrante que acompaña el llamado
milagro alemán, que está patente al lado del símbolo pacifista invitándote:
¡Paséate y compra, soy toda tuya!
El Mito de Prusia (4): “Der Junker“
La imagen del aristócrata prusiano ha sido difundida por el mundo a
través de la caricatura que el
inolvidable actor Erich von Stroheim
imprimía en numerosas películas de Hollywood.
Al público ameriacano le encantaba ver a un estúpido militarote alemán,
delgado y tieso como un garrote metido en su uniforme demasiado estrecho y
escupiendo frases recortadas como un autómata telegrafista. Con el monóculo
puesto que le obligaba a mantener una mueca de imbécil que sólo alteraba cuando
las curvas de una bella señorita le provocaban hacer alarde de machismo y el
monóculo se le caía. Una figura grotesca de la misma familia que el gato Fritz,
“Fritz the cat“, y ambos sólo con
su acento marcado de teutones eran capaces de provocar las risas del público
inglés. Con el Junker se logró definir un arquetipo antiheroíco que contrasta
notablemente con el generoso y divertido H. Bogart quien luce superioridad
moral e intelictual en la película
Casablanca.
miércoles, 25 de junio de 2008
El Mito de Prusia (3): La tolerancia
En el año de 1747 comenzó la obra de la catedral católica de Sankt
Hedwig en Berlín. Friedrich II había conquistado Silesia y el número de
habitantes católicos provenientes de la nueva
provincia aumentó rapidamente. Y pronto se diría que para ser berlinés
había que haber sido silesiano antes. Para el rey, eso era un problema
administrativo más:
“Todas las religiones tienen que ser toleradas y los fiscales deben
cuidar que ninguna perjudique a la otra. Aquí todos deben consolarse a su
propia manera ( à sa façon ).“
miércoles, 11 de junio de 2008
El Mito de Prusia (2): Obediencia
“¡Al polvo, enemigos de Brandemburgo!“
( Heinrich von Kleist, El Príncipe de Homburg)
-primera escena
El padre, la potestad paterna absoluta, representa Friedrich Wilhelm I,
elector de Brandemburgo y rey de Prusia. En el palacete de Wusterhausen la
familia real descansa durante los meses de verano, lugar de martirio para Fritz
y su hermana Wilhelmine. Su padre, el rey, no los quiere: “ Fritz no se peina,
ni viste bien, sólo tiene trato con los franceses, no es afable con la gente.“
Al “Soldatenkönig“ – rey soldado – no le gusta el príncipe heredero quien lee
libros raros y toca la flauta como un simple músico de la corte. Nunca será un
buen soldado como el padre siempre quería. La hermana lo acompaña y por eso los
deja castigados por el menor incidente y a Fritz lo pega hasta dolerle la mano
antes de privarle de comida y de la compañía de su madre, la reina, quien trata
de proteger al hijo.
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