“¿De dónde procederá esa falta de ‘moral’, ese sufrimiento y malestar que todo carácter sensible soporta en las colonias europeas de América?
Es debido principalmente a la misma ‘idea de la colonia’ porque el concepto de la colonia es una idea inmoral: Significa obligar a un país a entregar contribuciones para otro, reducir el crecimiento y las actividades industriales sólo a un punto determinado. Porque más allá de esa frontera el país metropolitano ganaría menos porque favorecería demasiado el crecimiento autárquico de la colonia.
Por eso el gobierno de toda colonia debe ser un gobierno de la desconfianza. No se divide la autoridad según las necesidades de los habitantes de la colonia. Predomina la desconfianza hacia aquellos que pudiesen contrarrestar los intereses de la metrópoli.
Y mientras más extensas sean las colonias, mayores han de ser la malicia política y las medidas inmorales de la administración.”
(Alexander von Humboldt, Guayaquil- Ecuador, 4 de enero de 1803)
(Humboldt menciona ejemplos de favoritismo, de soborno y de formación de clanes entre ‘criollos’ y ‘peninsulares’. Los ‘criollos’ suelen transformar el odio contra España en una veneración irracional por los enemigos de España; se prefieren Paris y Londres a Madrid.)

