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lunes, 19 de marzo de 2012

Ad Calendas Graecas,

dice el proverbio romano sobre un compromiso que nunca se cumplirá. En el calendario griego antiguo no existían las calendas romanas y por eso era imposible que ocurriese lo que había sido prometido, convenido y esperado. En alemán sería – der Nimmerleins Tag – El día de nunca llegar –.
Los idiomas se hacen eco de una experiencia vital común: existen compromisos que nunca se cumplirán. Que los romanos hayan escogido el ejemplo griego para decirlo, es una irónica coincidencia histórica con nuestra actualidad. Si los griegos hablasen latín, lo que rara vez sucedió según la experiencia romana, entonces cumplirían sus compromisos, un hecho que parecía, según este dicho romano, no lo solían hacer. Topamos con un clásico prejuicio, en este caso romano, sobre el proverbial incumplimiento de compromisos firmados.

lunes, 20 de septiembre de 2004

El idioma europeo

Europa y sus idiomas, ¿una cuestión racional o romántica?

Hasta bien entrada en la época moderna, la literatura científica en Europa se escribía en latín, un idioma aprendido y usado de modo universal, pero aprendido y pulido en escuelas y universidades; era un medio ideal para la comunicación entre diferentes grupos de hombres de la ciencia y política que formaron la élite europea de entonces.

“Bajemos pues y confundamos su lengua.“(Génesis 11)

Hay tres mil lenguas, o más
y año tras año se pierden decenas de ellas. Generalmente es una muerte lenta, dejan de ser practicadas y habladas, desaparecen. A veces sólo quedan recuerdos de ellas en los nombres geográficos.Todos los ríos europeos llevan nombres que son el eco de lenguas desaparecidas, a veces hace miles de años atrás y es un juego interesante observar como especialistas descifran los nombres de las ciudades que nos rodean. En todas ellas otras voces, hoy incomprensibles, han sonado una vez. Es ley fundamental de la historia, como en la vida de los individuos, los modos de comunicación aparecen, florecen y desaparecen, y así continuará. Sin embargo, ese final no es una muerte definitiva, cada lengua desaparecida encuentra su reemplazo, la muerte de una dará vida a otra, y así continuará. Permítaseme decirlo muy claramente, ninguna de las lenguas que actualmente ocupan el escenario europeo realmente puede reclamar originalidad exclusiva, debajo de sus pretensiosas raíces siempre se encuentran otras más profundas y anteriores. No sólo vivimos, también hablamos y nos expresamos en medio de escombros de la historia. Por eso, ¡seamos prudentes, modestos y tolerantes!

miércoles, 15 de octubre de 2003

¡Vámonos a Koenigsberg!

Tres ideas para Europa

Michel Deguy, autor francés publicó este artículo en “Frankfurter Allgemeine Zeitung“ , 10 - 2003

Resumen:
El autor considera preocupante la ausencia de una conciencia y voluntad políticas proeuropea en la opinión pública de las naciones europeas. La Unión Europea no conoce un espíritu europeo.
Es más, existe un desprecio entre los pueblos de la unión. Ejemplos de ello son el comportamiento deprimente de los inchas de futbol, la prensa popular inglesa y su hostilidad casi diaria hacia “los franceses“, el desprecio hacia los visitantes alemanes manifestado por el ministro de turismo italiano.
Los comentarios populares sobre los pueblos vecinos suelen estar repletos de clichés y de prejuicios casi enfermizos.
Hay tendencias abiertamente hostiles contra una conciencia europea: Los nacionalistas corsos han inventado un DNI - corso. Carece de legalidad, pero trata de fomentar una conciencia nacionalista : “la corsitude“. Es una medida astuta y hábil para aumentar el poder minoritario del nacionalismo preparando la guerra emocional en lugar de la paz.