“Willkürlich leben kann jeder, so lautet ein bekanntes Wort;
richtiger ist, dass willkürlich niemand leben kann.”
(Ernst Jünger. Afrikanische Spiele, frz. Jeux Africains, Hamburg 1936, p. 224)
Yo escribiría esta frase deJüngertanto en la primera como en la última página de mi vida:
“Una frase conocida dice que todo el mundo puede vivir ‘arbitrariamente’. Más correcto es admitir que nadie puede vivir así.”
¡Qué extraño es eso, como la fantasía igual a una fiebre cuando se apodera de nuestra vida y se apodera de ella con un profundo ardor!
Al final ya solamente parece real lo que es imaginado y lo diario se transforma en un sueño en donde nos movemos de mala gana como sucedería a un actor de teatro cuando confunde los escenarios. Entonces la conciencia trata de encontrar una salida, una solución.