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jueves, 16 de enero de 2020

VIVIR dos veces



“Willkürlich leben kann jeder, so lautet ein bekanntes Wort; 
richtiger ist, dass willkürlich niemand leben kann.”
 (Ernst Jünger. Afrikanische Spiele, frz. Jeux Africains, Hamburg 1936, p. 224)

Yo escribiría esta frase deJüngertanto en la primera como en la última página de mi vida:
“Una frase conocida dice que todo el mundo puede vivir ‘arbitrariamente’. Más correcto es admitir que nadie puede vivir así.”

¡Qué extraño es eso, como la fantasía igual a una fiebre cuando se apodera de nuestra vida y se apodera de ella con un profundo ardor! 
Al final ya solamente parece real lo que es imaginado y lo diario se transforma en un sueño en donde nos movemos de mala gana como sucedería a un actor de teatro cuando confunde los escenarios. Entonces la conciencia trata de encontrar una salida, una solución. 

sábado, 6 de junio de 2015

Colonias Europeas: "Una idea inmoral".

Colonias Europeas: "Una idea inmoral".1
Diario de Alexander von Humboldt,
Guayaquil, Ecuador, 1803.

---- ¿De dónde proviene esa ausencia de moral pública, ese sufrimiento, ese malestar, que padece toda persona sensible en las colonias europeas ( de América)?

Proviene del hecho que la idea misma de la colonia es una idea inmoral; es la idea que un país, obligado a financiar a otro, no deberá sobrepasar determinado nivel económico, y cuyo saber industrial y nivel cultural sólo alcance cierto punto marcado. Porque más allá de ese límite la madre patria ganaría menos, la colonia guardaría fuerzas encima de la mediocridad permitida y crecería la tendencia a ser independiente.
Por eso todo gobierno colonial es un gobierno de la desconfianza.
La autoridad pública no apoya el bienestar de los habitantes, sino sobrevigila sus actividades para que no se concentren y pongan en peligro los intereses de la madre patria.
En las colonias grandes, los gobiernos europeos ejercen esa maldad política consecuentemente, buscando la seguridad propia, fomentando la desunión entre las castas, estimulando su odio mutuo y, al mismo tiempo, lamentando el desprecio que se tienen ellos.