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martes, 31 de diciembre de 2019

La Guerra es un Rito



“Las guerras del pueblo crean libertad y la libertad hace vanas las guerras, pero los ídolos estatales viven sólo de guerras y tienen necesidad de los pueblos para llevarlas a cabo. Así se explica la necesidad de la organización militar del Estado Moderno. (…)
   La guerra es un rito y como tal no tiene necesidad de justificaciones, Por el contrario, cuanto más absurda sea, cuánto más incomprensible para la razón, tanto más eficaz será y a la vez, más posibilitadora de naturaleza divina. (…) Son las guerras injustas las que dan vida y potencia a los ídolos del Estado. (…) La única razón de la guerra es la de carecer de razón (donde hay razón, no hay guerra). Sólo son verdaderas guerras las guerras injustas, y las víctimas inocentes son las más útiles, de aroma suave para el alimento de los dioses.”

Carlo Levi, Miedo A La LIBERTAD, Valencia 1996, p. 90.[i]

Me impresionan estas observaciones que hizo el famoso autor italiano durante su exilio en Francia. Ellas quedarían casi eclipsadas de su bibliografía debido al éxito de su texto anterior sobre su confinamiento al lejano Sur de Italia: ‘Cristo sólo llegó hasta Éboli’.
En el año 1939 Levi vio llegar las tropas inglesas que apoyarían a las francesas las cuales se hallaban en franca retirada ante la invasión de la Wehrmacht alemana bajo mando de Hitler. “Vamos a darles una nueva lección” cantaron los ingleses expresando su tradicional menosprecio del ‘aliado’ francés. 
No se trataba de hinchas de futbol sino de soldados armados y dispuestos a morir en campos de batalla y a matar a los odiados ‘krauts’ alemanes. Un tono arcaico, irracional, casi festivo y cargado de alusión idólatra. 

sábado, 31 de agosto de 2013

¿Una guerra dosificada?

Recuerdo una escena de mi infancia: Un tal Malek y su enemigo Mrozek, ambos oriundos de Silesia, donde miran al cielo, emitiendo un largo suspiro, cuando les preguntan si son alemanes o polacos. ¿Por  qué nos fastidian? dirán ellos.
Sin embargo, Malek y Mrozek se odiaron, tanto, que cuando uno veía al otro se insultaron con toda la batería de insultos del repertorio de ambas lenguas, para luego echarse las manos encima. Pero nunca se hicieron daño físico, es decir, narices sangrantes o otras cosas peores. No, uno cogió el gorro del otro, y empezaron a romperlo, pisarlo, llenarlo de fango y levantarlo roto, triunfantes. Y en el mercadillo, ver  cómo agarraron sus cestas de compras, tirar la lechuga y las papas al aire, en realidad fue divertido. Un espectáculo.

jueves, 14 de febrero de 2013

¿ Josif W. D. resucitará ---?

<<Yo me opongo a las tres típicas tendencias del ideario  utópico: ­
–       contra la creencia que el futuro de forma secreta ya está presente, y que somos capaces de prever y de anticipar lo que ha de suceder;
–       contra la idea que somos capaces de disponer de métodos y claves para crear una sociedad libre de defectos, conflictos y frustraciones;
–       finalmente me opongo a la pretensión de saber, quién en verdad es el hombre, cuál es la esencia de su verdadera personalidad, en contra de su naturaleza empírica debido a la casualidad cambiante.
Todos y cada uno de estos elementos del pensamiento utópico son usados para crear, justificar o disculpar cualquier barbarie cometida en el nombre de la pretendida verdad absoluta.>>
(Leszek Kolakowski,1974)[1]