LA MANCHA
“Todos somos hombres y mujeres de la Mancha. Y cuando comprobemos que
ninguno de nosotros es puro, que todos somos reales e ideales, heroicos y
absurdos, hechos por partes iguales de deseo y de imaginación, tanto como de
carne y hueso, y que cada uno de nosotros es en parte cristiano, en parte
judío, con algo de moro, mucho de caucásico, de negro, de indio, sin tener que
sacrificar ninguno de nuestros componentes, sólo entonces entenderemos en
verdad tanto la grandeza como la servidumbre de España, su Imperio, su Edad de
Oro y su inevitable decadencia.”
(Carlos Fuentes, El Espejo
enterrado, Madrid 1997, p.276)
