“A lo largo de los siglos, el hombre se ha agotado creyendo. ¡Ha dedicado tan poco tiempo a dudar! Ha pasado de creencia en creencia, de una convicción a per se otra, y sus dudas han sido tan sólo los breves intervalos entre susentusiasmos. A decir verdad, no eran dudas, sino pausas, momentos de descanso, consecutivos a las fatigas de la fe, de toda fe.”(F.M.Cioran, Cuadernos 1957 – 1972, Barcelona 2000. P. 157)
Todos los entusiasmos fastidian, producen hastío que puede, incluso llegar hasta la repugnancia. ¿Es el destino del hombre ser un creyente que desprecia per sela reflexión? Eso pareciera cuando tanto la historia como la actualidad muestran a tanta gente vagando entre imágenes que exigen adoración. Así fue y así sigue.

