La revolución es ----¿eso?
--Mi corazón late por aquellos pueblos que se levantan en ira como olas del mar cuando sufren; pero también siento lo dulce que será guiar a los hombres con el látigo como al ganado.--
Lo dice Gustave Flaubert en su diario del viaje a Italia en 1845. Poco ha cambiado desde entonces, y el noticiero diariamente verifica aquella sabia sentencia. Son las revoluciones que nos hacen acelerar el ritmo de batidas del corazón y son las represiones que discretamente obtienen nuestro consentimiento. En el fondo aplaudimos la propia comodidad cuando estamos lejos de los sucesos que causan dolor y muerte a otros.
--Claro, cómo no admirar a Guevara. Pero sorda y tristemente algo le murmuraba que en 1917 la Revolución rusa también había sido romántica, grandes poetas la habían cantado. Porque toda revolución, por pura que sea, y sobre todo si lo es, está destinada a convertirse en una sucia y policial burocracia, mientras los mejores espíritus concluyen en las mazmorras o en los manicomios.
Sí, todo eso era amargamente cierto.—
