EL 20 DE JULIO DE 1944
- Operación Valquiria -
- Atentado contra Adolf Hitler -
LOS HECHOS
En la mañana del 20 de julio de 1944 se encontraron el comando del ejército alemán, diferentes asistentes y consejeros militares y el „Führer“, máximo jefe del ejército alemán y del gobierno de Alemania, reunidos en la „Wolfsschanze“, lugar secreto en Prusia Oriental, cercano a la frontera de la Unión Soviética. Se había perforado numerosos túneles en aquel lugar y el centro del comando superior estuvo protegido por toneladas de hormigón y escondido en la profundidad de los bosques de pinos.
miércoles, 12 de abril de 2000
jueves, 30 de julio de 1992
Capitulo 1: Los padres de Fritz
-
mis abuelos- eran
Friedrich Wilhelm
Peter
y Eva
Motok.
El abuelo era carretero que trabajaba en numerosas fincas grandes de
aquella región. Había conocido a la abuela durante el trabajo. Ella
era oriunda de Polonia y había venido en busca de trabajo en una de
estas grandes explotaciones agrícolas. Así hacían muchos hombres y
mujeres del este para realizar labores agrícolas. En su gran mayoría
estas explotaciones agrícolas de grandes dimensiones tenían como
propietarios a aristócratas prusianos, llamados comunmente
Junker.
miércoles, 29 de julio de 1992
Capítulo 2: Cuando Fritz despertó
oía
que su madre ya estaba ocupada en la cocina. Se levantaba y sin hacer
ruidos se dirigía al establo y cogía la carretilla. En ella se
encontraba un saco y encima estaba la guadaña. Debajo del saco
escondía la escopeta. La carretilla tenía ruedas de goma. Al
moverla, casi no se oía nada.¡Buena idea del viejo!
La
intensa niebla escondía el palacete del Barón. La hierba densa y
fresca esperaba el corte de la guadaña cuando Fritz observó una
liebre que - como él - se disponía a hacer uso de la propiedad
ajena.
Todo
habría sucedido como siempre. Tan temprano no solía moverse nadie.
Pero esta vez iba a ser diferente: El joven señor, hijo del Junker,
estaba de visita en la casa del padre. Recien nombrado teniente iba
destinado al frente; había venido a despedirse y había sacado el
caballo para disfrutar de la fresca mañana y al montar escuchó el
tiro desde tan cerca. Rápidamente se acercó y atrapó a Fritz con
las manos en la masa.
domingo, 26 de julio de 1992
Capítulo 3: Fritz crece y falla
Todos
pensaban que aquella guerra duraría poco tiempo. Se equivocaban.
Pasaban los años y la situación para la población se hacía
insostenible. Faltaba de todo. Y lo poco que había desaparecía
antes de llegar a este pueblo perdido. No se conseguían alimentos
básicos para la familia numerosa, ni con dinero.
Los
niños no tenían zapatos. En verano iban descalzos y en invierno
llevaban unos zuecos de fabricación casera. Cuando se presentaba la
ocasión de conseguir un solo par de zapatos de cuero, todos lo
querían tener. Sobre todo, Gertrud la mayor de las niñas:
–A
mi me toca, soy la mayor. Otras niñas también tienen zapatos.–
Fritz
decidía que los llevara Walter, el hermano pequeño y el más débil
de todos.
–¡Cállate
y no protestes más! La próxima vez te tocará a tí.–
sábado, 25 de julio de 1992
Capítulo 4: Fritz se pone a trabajar
El
día siguiente, muy temprano, Fritz estaba entre los que esperaban a
que abriera la oficina de la Braunkohle
Union Bitterfeld.
No eran muchos los que estaban allí esperando, todos viejos, caras
marcadas por el trabajo duro, por los años vividos y por el
cansancio. Chaquetas amplias, largas de colores indefinidos,
pantalones anchos. Todos llevaban una gorra. Fritz se había puesto
la de su padre.Era un muchacho fuerte y parecía mayor de 14 años
que tenía.
–Este
trabajo es durísimo–, observó uno de los viejos dirigiéndose a
Fritz.
–¿Y
usted, por qué viene?– le contestó aquel.
–Aquí
no hay otra cosa, muchacho. Ya no hay jóvenes, nada más quedamos
los viejos que ya casi no servimos para nada.–
jueves, 23 de julio de 1992
Capítulo 5: –La tierra da vueltas y gira alrededor del sol – dijo Fritz
Había
pinchado una patata en el tenedor y se movía con ella alrededor de
la mesa de la cocina. la lámpara encima de la mesa representaba el
sol. Dándole vueltas a la patata bajo la luz tibia, esta pesentaba
un lado iluminado u otro oscuro:
–Veis,
ahora es de día, y ahora de noche– explicaba.
Los
hemanos seguían masticando.
–Menos
mal que nosotros estamos arriba–, observó Martha.
–Tonterías–
gritó Gertrud –. Eso de arriba y abajo no existe. Todo es arriba y
abajo al mismo tiempo.
–Claro,
porque todo se mueve y da vueltas como las ruedas– dijo Kurt.
– Las
piedras más pesadas se mueven– agregó Fritz.
–¿Y
la cinta rodante?– preguntó Martha.
Todos
se callaron.
miércoles, 22 de julio de 1992
Capítulo 6: –Lo que está en alto caerá – dijo Fritz
Junta
a la puerta de entrada de la Bitterfelder
Braunkohle Union había
una pancarta. Todos habían leído esto antes de que la arrancaran
los guardias:
“Trabajadoras,
trabajadores,
viva
la huelga, viva nuestra lucha. El proletariado austro - húngaro se
ha manifestado con fuerza: Todo el trabajo fue suspendido en Viena,
en Budapest y en todo el Imperio.
Lo que iniciaron nuestros hermanos austro - húngaros tenemos que continuarlo.
Lo que iniciaron nuestros hermanos austro - húngaros tenemos que continuarlo.
Nuestra
huelga no será ni protesta ni manifestación. Es la lucha por el
poder y continuará hasta hallar soluciones a las siguientes
demandas:
-
el levantamiento del estado de sitio,
-
la eliminación de la censura,
-
la eliminación de la prohibición de nuestras organizaciones, el
derecho a la huelga y de la libre asociación y reunión,
-
la amnistía de todos los presos políticos.
¡Abajo
la guerra! ¡Abajo este gobierno! ¡Viva la huelga!“
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