Relata Manès Sperber en su autobiografía un encuentro en Paris en
el año 1937 - en plena guerra civil española - con un numeroso grupo de jóvenes
españoles, dirigido por Santiago Carrillo; volvieron de Moscú y pararon en el
mismo hotel de Sperber, quien describe su comportamiento exaltado entre
numerosas botellas de champán y gritos de victoria, contaron maravillas de su
estancia en Moscú, donde disfrutaron de comodidad y buena vida, y eso etuvo por
esperar en la patria de la clase obrera universal, donde estaba proscrita la
explotación.
lunes, 15 de septiembre de 2014
viernes, 12 de septiembre de 2014
Tamborileros
Heine inventa a la dama
que llama Madame para explicar a sus lectores, quién en el fondo es el, Harry
Heine, y bautizado después Heinrich. Su romanticismo, propio alemán, es un
idealismo frustrado. Los frutos de una profunda alteración de la vida bajo los
tambores de la revolución no maduraron.
Esa revolución
fisicamente estuvo presente en su casa, porque el tamborilero Le Grand
fue encuartelado en su casa paterna. El niño Harry admiraba a este hombre con
el bigote negro, su uniforme azul, blanco y rojo y con el tambor en su compañía.
En este tambor residían todas las marchas de la revolución, desde el Ça, ça irà,
hasta la Marsellesa. La risa de este hombre, su vitalidad abrazadora y su
sencillez fueron una fuerza contagiosa irresistible. Con Le Grand aprendió a hablar francés acompañado con el ritmo del tambor. Le Grand le enseñaba cómo
hacerlo y Harry quedó "bautizado" de por vida, hijo del sol, hermano
de la luna, iluminado granadero de la libertad. Si no hubiera sido niño se habría alistado para mezclarse entre la gente que llevaba el pan
pinchado en el pico de la bayoneta.
jueves, 11 de septiembre de 2014
La hora fulminante
todo cambia
Damals waren die Fürsten noch
keine geplagten Leute wie jetzt --
En aquel tiempo los príncipes
no eran gente tan apenada como ahora, y las coronas las llevaron firmemente
colocadas encima de sus cabezas, y de noche se pusieron un gorrito encima, y
durmieron tranquilos, y juntos a los pies de ellos tranquilos durmieron los
pueblos, y cuando por la mañana despertaron, dijeron >buenos días padre<
y aquellos contestaron >buenos días queridos niños<.
Pero, de un momento al otro,
todo eso cambió....
lunes, 8 de septiembre de 2014
Heinrich Heine: ¿La patria en un ataud?
Die alten
bösen Lieder
Die Träume schlimm und arg,
Die laßt uns jetzt begraben,
Holt einen großen Sarg.
Hinein leg ich gar Manches,
Doch sag ich noch nicht was;
Der Sarg muß sein noch größer
Wies Heidelberger Faß.
sábado, 6 de septiembre de 2014
Culpables
>Nunca me abandonó la
sospecha en el sentido más profundo, que tanta desgracia solamente era posible
porque todos éramos culpables.
Hitler, Stalin y los demás
verdugos fueron tan criminales porque resumieron en su persona el mal presente
en todos nosotros y al que no habíamos
puesto suficiente resistencia.
Yo no los odiaba, ni a Hitler
ni a Stalin; nunca intenté dialogar en mi imaginación con ninguno de ellos,
porque consideré que no eran más que parásitos gigantescos, beneficiarios de
nuestras desgracias y maldiciones, forjadas entre todos conjuntamente, y ellos las ejecutaron.<
jueves, 4 de septiembre de 2014
Deutsches Vaterland?
>Un
joven me contó lo que sucedió en Polonia, y lo que había visto en varias
ciudades y en Treblinka. El mismo se había escapado de la muerte creyéndose
salvado, cuando en la continuidad para si mismo y para los demás sólo sería un sobreviviente.
En este momento supe, que
para mi en adelante Alemania no podría ser más nunca lo que había sido hasta
esa hora. La rotura quedó sellada. Estuve consciente que el día de la victoria,
Europa será un montón de escombros, y que el mundo de mi infancia quedará
destruido, y que no habrá sobrevivientes.
No tenía dudas que Europa
será reconstruida ....
viernes, 15 de agosto de 2014
El poema de Heine, Belsazar comentado
Die
Mitternacht zog näher schon;
In stummer Ruh lag Babylon.
Nur oben in des
Königs Schloss,
Da flackert's, da lärmt des Königs Tross.
Dort oben in dem
Königssaal
Belsazar hielt sein Königsmahl.
Die Knechte saßen in schimmernden
Reihn
Und leerten die Becher mit funkelndem Wein.
Es klirrten die Becher, es
jauchzten die Knecht;
So klang es dem störrigen Könige recht.
Des Königs
Wangen leuchten Glut;
Im Wein erwuchs ihm kecker Mut.
Und blindlings reißt
der Mut ihn fort;
Und er lästert die Gottheit mit sündigem Wort.
Und er
brüstet sich frech, und lästert wild;
Der Knechtenschar ihm Beifall brüllt.
Der König rief mit stolzem Blick;
Der Diener eilt und kehrt zurück.
Er
trug viel gülden Gerät auf dem Haupt;
Das war aus dem Tempel Jehovahs geraubt.
Und der König ergriff mit frevler Hand
Einen heilrigen Becher, gefüllt bis
am Rand.
Und er leert ihn hastig bis auf den Grund
Und rufet laut mit
schäumendem Mund:
"Jehovah! dir künd ich auf ewig Hohn -
Ich bin der
König von Babylon!"
Doch kaum das grause Wort verklang,
Dem König
ward's heimlich im Busen bang.
Das gellende Lachen verstummte zumal;
Es
wurde leichenstill im Saal.
Und sieh! und sieh! an weißer Wand
Da kam's
hervor wie Menschenhand;
Und schrieb, und schrieb an weißer Wand
Buchstaben
von Feuer, und schrieb und schwand.
Der König stieren Blicks da saß,
Mit
schlotternden Knien und totenblass.
Die Knechtenschar saß kalt durchgraut,
Und saß gar still, gab keinen Laut.
Die Magier kamen, doch keiner verstand
Zu deuten die Flammenschrift an der Wand.
Belsazar aber ward in selbiger
Nacht
Von seinen Knechten umgebracht.
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