Narra Heinrich Böll, escritor y premio Nobel, una anécdota: un viajero
del norte encuentra a un pescador en el lejano sur de Europa. En vez de pescar,
lo que había esperado el viajero, lo halla tirado bajo un árbol y dedicado a
cómoda siesta.
–¿Por qué no pesca? pregunta,
–Porque ya he pescado, contesta aquel hombre tranquilo.
–Pero podía pescar más, insiste el viajero.
–¿Y para qué? responde este, algo molesto.
–Pues, para ganar más, dice aquel.
–¿Y para qué? --- ¡Cómprate cosas, disfruta más la vida!
–Ya compré lo que necesitaba, estoy disfrutando.
La anécdota reflexiona el cliché de un norte que trabaja y de un sur
que disfruta de la vida. Hay algo de admiración en este cliché que insinua que
el norte es laborioso y vive para trabajar, mientras el sur sólo trabaja para
vivir. En esta admiración también se mezcla un poco de envidia y un cierto
complejo de inferioridad.