martes, 15 de julio de 2008

El Mito de Prusia (10): La Seudoprusia

Cinco años después de la orgia devastadora que había devorado Berlín, en el año 1950 fueron deribados los muros y edificaciones que quedaron del Palacio Real.
Cierto es que Berlín es más que su Palacio, pero sin él ya casi no es nada.
Las bombas de los americanos no habían podido acabar con lo que durante siglos había sido edificado. La obra había comenzado en 1570 y alcanzó su punto culminante en 1699 con el arquitecto Andreas Schlüter. Pero sólo en 1850 con el diseño de Schinkel encontró su carácter  sobrio y noble que duraba hasta que le cayeron las bombas. Podía haberse restaurado lo que quedó, porque parcialmente fue usado después, pero la voluntad política era totalmente contraria.

lunes, 14 de julio de 2008

El Mito de Prusia (9): Una melodía sin fronteras

Federico II de Prusia, llamado también el Grande, es bien conocido como príncipe guerrero. Sin embargo escribió a su amigo Jordan: “Si no fuera príncipe, sólo quisiera ser filósofo. Pero todos tenemos que cumplir con el oficio que tenemos.“
Bien conocida es también su afición a la música, y  esa ha dejado sus huellas hasta el presente. Era virtuoso de la flauta y autor compositor de varios conciertos.

sábado, 12 de julio de 2008

El Mito de Prusia (8): Rojos

Karl Marx, Friedrich Engels, Ferdinand Lassalle, August Bebel, prusianos del siglo XIX.
Karl Liebknecht, Rosa Luxemburg, Walter Benjamin, Erich Fromm, Herbert Marcuse, Theodor W. Adorno, Hannah Arendt, prusianos del siglo XX.

A todos ellos les acompañó la organización estatal prusiana, recibieron su formación escolar, universitaria o autodidacta en Prusia, vivieron los años de aprendizaje más intensivos en el ambiente social y cultural particular prusiano. Todos ellos son considerados intelectuales destacados, creadores de una visión distinta del mundo que rompe con tradiciones creadas durante siglos. Y todos siguieron un camino de Prusia al mundo, obligados por un lado y llamados por el otro, hacia un concepto universal de su pensar analítico y crítico.

miércoles, 9 de julio de 2008

El Mito de Prusia (7): El militarismo

Cuando en el “triste mes de Noviembre“ del año 1843 el escritor exiliado Heinrich Heine pisa de nuevo suelo alemán a través de la frontera de Prusia se encuentra con militares prusianos que metidos en sus rígidos uniformes grises andan tan tiesos y derechos como si “hubiesen tragado el palo con que les habían pegado anteriormente“. Ya no llevan peluca con su colita como en tiempos del gran Friedrich. Ahora tienen bigotes que no son más que “colitas colgadas debajo de la nariz“. Sus elegantes cascos con los picos brillantes parecen ingeniosos pararrayos y el aguilucho de siempre, negro, que le ha saludado en la frontera, invita a practicarle tiro al blanco en las fiestas populares de su patria renana.

sábado, 5 de julio de 2008

El Mito de Prusia (6): Explorar Mundo

- Prusia para el mundo - Alexander
- El mundo para Prusia – Wilhelm

Los hermanos Wilhelm y Alexander von Humboldt, hijos de Junker prusiano y madre hugonote, nacieron en Berlín – Tegel. Alexander, el menor, en 1769 como Napoleón Bonaparte.  El padre murió cuando eran pequeños y la madre decidió educarlos en casa. Encargó a profesores universitarios de esa labor ambiciosa, para ambos: griego, latín y filosofía; para el menor química, física y matemáticas, para el mayor idiomas y literatura.
Eso suponía doce horas diarias, todos los días de la semana.

martes, 1 de julio de 2008

El Mito de Prusia (5): Excelencia y banalidad

El visitante de Berlín se encuentra ante el cruce de impresiones que le sacuden:
¿Admirar la excelencia o repulsar la banalidad de la arquitectura de la ciudad?
Todo el centro de lo que durante casi cuarenta años era Berlín occidental, el Berlín del mundo libre y económicamente pudiente, es una muestra de exquisita banalidad. De las ruinas a los supermercados y posteriormente a la elegancia cursi seudoparisina. Nada de todo eso merece la pena si no le importa el “shopping“. Fácilmente se leen las tendencias y modas de la reciente historia de la ciudad, están hechas piedras, o mejor cemento y plástico. La ruina bien conservada de la Kaiser Wilhelm Gedächtnis Kirche, su torre mochada y su nave de sala de concierto, nos enseñan de forma penetrante que aquí ha pasado algo raro que a los herederos impidió reparar estos daños. ¿Pero estos daños, hechos de qué, de un terremoto, bombas, agua o viento? Quiere recordarnos la idea banal que las querras hacen daño y que este daño sea bien visible elegantemente. Sólo a una mente cursí le puede ocurrir utilizar la arquitectura para difundir la moralina penetrante que acompaña el llamado milagro alemán, que está patente al lado del símbolo pacifista invitándote: ¡Paséate y compra, soy toda tuya!

El Mito de Prusia (4): “Der Junker“

La imagen del aristócrata prusiano ha sido difundida por el mundo a través  de la caricatura que el inolvidable actor Erich von Stroheim  imprimía en numerosas películas de Hollywood.
Al público ameriacano le encantaba ver a un estúpido militarote alemán, delgado y tieso como un garrote metido en su uniforme demasiado estrecho y escupiendo frases recortadas como un autómata telegrafista. Con el monóculo puesto que le obligaba a mantener una mueca de imbécil que sólo alteraba cuando las curvas de una bella señorita le provocaban hacer alarde de machismo y el monóculo se le caía. Una figura grotesca de la misma familia que el gato Fritz, “Fritz the cat“,  y ambos sólo con su acento marcado de teutones eran capaces de provocar las risas del público inglés. Con el Junker se logró definir un arquetipo antiheroíco que contrasta notablemente con el generoso y divertido H. Bogart quien luce superioridad moral e intelictual en la película  Casablanca.